
El pasado 28 noviembre el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (en adelante ICAC), publica el Boletín económico y financiero del segundo semestre del 2025, en comparación con el Boletín del primer semestre, nos encontramos que la IA y la IA Generativa, ha cogido especial relevancia. Ya que en el primer semestre se trataba de esta cuestión como un asunto emergente en el que apenas se dedicaba un párrafo. Sin embargo, en este segundo boletín nos encontramos una única sección dedicado a ello.
El ICAC, hace referencia al uso de esta tecnología dentro de las auditorías, y sobre todo en lo relacionado en la gestión de la calidad de firmas en las mismas, respecto al ISQM 1 o NIGC1 en España, normativa que establece unas políticas y métodos que garanticen el adecuado desempeño y la fiabilidad de los recursos tecnológicos, los cuales se incluyen la IA y la IA Generativa.
Los organismos responsables de la supervisión en auditoría han determinado la existencia de cuatro elementos fundamentales que deben tenerse en cuenta al momento de diseñar y evaluar estos recursos, los cuales deben integrarse adecuadamente dentro del sistema de gestión de la calidad para garantizar su eficacia y cumplimiento, por ello las firmas de auditoría tendrán establecer lo siguiente:
1.- Controlar el uso y los efectos de las herramientas tecnológicas (ATT), así como su impacto, garantizando una aplicación sólida. Ante las diferencias que existen, así como la falta de claridad en lo que respecta a la responsabilidad, los organismos de supervisión aconsejan definir unas políticas claras en las cuales se garantice una vigilancia continua, y permita detectar y corregir fallos en el menor tiempo posible.
2.- Se deberán enfocar en incorporar herramientas tecnológicas que contribuyan a la mejora de la calidad de la auditoría. Sobre todo, priorizar aquellas con un efecto significativo, considerando los criterios de resultados de revisión, la coherencia del trabajo realizado, que cumplan con las exigencias sectoriales, y por último que cuenten con una visión clara de futuro, como la capacidad de crecimiento y su adaptación.
3.- Se tendrá que contar con una gobernanza clara y consistente para la aplicación de la IA y IA Generativa, las cuales se tendrá que integrar en el sistema de calidad y en consonancia con las exigencias regulatorias. Por ello, se tendrá que promover el uso responsable, procedimientos que ayuden a reducir los riesgos que puedan derivar de su uso.
4.- Por último, los equipos de auditoría deben conservar la autoridad sobre las decisiones profesionales, asegurando que la tecnología, incluida la IA y la IA Generativa, sea un apoyo para el auditor, pero no un sustituto en la toma decisiones. Las firmas deberán proporcionar una información integra e inequívoca, que permite a los auditores evaluar de manera exhaustiva sus resultados, y puedan detectar riesgos que no se hayan identificado por las herramientas tecnológicas.
Como podemos observar, la implementación de la IA como una herramienta de apoyo en las auditorías, supone un nuevo reto que contrae consigo nuevas oportunidades. La IA, supondrá una ayuda para garantizar la integridad y seguridad, además de generar mayor transparencia en los procesos de auditoría.